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Del problema a la solución: cómo un árbol de objetivos cambió la mirada de un grupo de jóvenes

9 de julio de 2026 by José Poveda

“No basta con detectar los problemas de una comunidad. La verdadera intervención social comienza cuando somos capaces de imaginar la realidad que queremos construir.”

Quienes trabajamos en intervención social convivimos a diario con problemas complejos. La exclusión, la pobreza, la discapacidad, el fracaso escolar o la soledad no aparecen de forma aislada, sino que forman parte de una red de causas y consecuencias que se alimentan mutuamente. Precisamente por ello, intervenir no consiste únicamente en actuar sobre aquello que observamos, sino en comprender qué origina esa situación y qué cambios debemos promover para transformarla.

Con frecuencia encontramos profesionales capaces de describir con precisión un problema, pero mucho menos preparados para responder a una pregunta aparentemente sencilla: ¿cómo queremos que sea la realidad cuando nuestra intervención haya terminado?

Responder a esa cuestión es precisamente la finalidad del árbol de objetivos, una de las herramientas metodológicas más utilizadas en el diseño de proyectos sociales, educativos y comunitarios.

Mucho más que un esquema

Cuando escuchamos hablar del árbol de objetivos solemos imaginar un dibujo formado por recuadros unidos mediante flechas. En muchas ocasiones queda reducido a un requisito que debe cumplirse para presentar un proyecto o solicitar una subvención.

Sin embargo, esa visión resulta profundamente injusta. El árbol de objetivos no es un documento administrativo. Es una manera de pensar.

Nos obliga a abandonar la lógica del problema para adoptar la lógica de la transformación. Mientras el árbol de problemas nos ayuda a comprender por qué existe una determinada situación, el árbol de objetivos nos invita a imaginar cómo debería ser esa realidad una vez transformada.

En otras palabras, convierte cada dificultad en un reto alcanzable.

No pregunta únicamente:

  • ¿Qué ocurre?
  • ¿Por qué ocurre?
  • ¿Qué consecuencias tiene?

Sino que plantea nuevas preguntas:

  • ¿Qué queremos conseguir?
  • ¿Qué debe cambiar para lograrlo?
  • ¿Qué resultados esperamos obtener?

Ese cambio de enfoque modifica por completo la forma de intervenir.

Del árbol de problemas al árbol de objetivos

La metodología del árbol de objetivos constituye la transformación positiva del árbol de problemas.

El procedimiento es sencillo en apariencia, aunque requiere un análisis profundo de la realidad.

En primer lugar identificamos el problema central. Posteriormente analizamos sus causas y las consecuencias que provoca. Ese análisis da lugar al denominado árbol de problemas. Una vez comprendida la situación, cada elemento negativo se transforma en un objetivo positivo.

Así, por ejemplo:

  • Árbol de problemas Árbol de objetivos
  • Barreras arquitectónicas Espacios accesibles
  • Exclusión social Inclusión y participación
  • Dificultades de movilidad Autonomía personal
  • Falta de sensibilización Ciudadanía comprometida
  • Escasa accesibilidad Diseño universal

Lo importante no es únicamente cambiar las palabras. Lo verdaderamente relevante es modificar la forma de comprender la intervención.

Una experiencia real: el proyecto MY Polis

Hace unos meses tuve la oportunidad de desarrollar esta metodología con un grupo de adolescentes del Centro de Protección de Menores Nuestra Señora de la Cabeza, dentro del proyecto de participación ciudadana MY Polis.

La propuesta era aparentemente sencilla.

  • Salir a recorrer la ciudad.
  • Pero no como simples peatones.
  • Les pedí que caminaran observando aquello que normalmente pasa desapercibido.
  • Aceras demasiado estrechas.
  • Escalones que impedían acceder a un edificio.
  • Bordillos sin rebajes.
  • Mobiliario urbano colocado en mitad del itinerario peatonal.
  • Plazas inaccesibles.
  • Edificios públicos que, paradójicamente, no podían ser utilizados por todas las personas.

Al principio muchos apenas reparaban en esos detalles pues formaban parte del paisaje cotidiano, por esta razón les propuse un pequeño ejercicio.

—Imaginad que mañana tenéis que recorrer estas mismas calles utilizando una silla de ruedas.

La ciudad cambió por completo y aquella acera dejó de ser una acera y se convirtió en un obstáculo. Un pequeño escalón pasó a representar la diferencia entre poder participar o quedarse fuera. Una farola mal situada dejó de ser mobiliario urbano para convertirse en una barrera.

Fue entonces cuando comprendieron que la accesibilidad no es únicamente una cuestión técnica.

Es una cuestión de derechos.

Tras el recorrido comenzamos a elaborar el árbol de problemas. Lejos de convertirse en un simple esquema, aquel ejercicio nos obligó a detenernos y a reflexionar sobre las verdaderas causas de las barreras arquitectónicas que habíamos identificado.

Los chicos plantearon hipótesis muy diversas: la falta de recursos económicos, una planificación urbanística insuficiente, el desconocimiento de las necesidades reales de las personas con movilidad reducida o, sencillamente, una escasa sensibilización hacia una realidad que permanece prácticamente invisible para quienes no la sufren.

Del mismo modo, analizamos las consecuencias que esas barreras tenían sobre la vida cotidiana de muchas personas. Comprendieron que un escalón no era únicamente un desnivel, sino una limitación para ejercer derechos tan básicos como acceder a un edificio público, realizar una gestión administrativa, participar en una actividad cultural o desplazarse con autonomía por su propia ciudad. Aquella reflexión nos permitió entender que las barreras arquitectónicas no representan únicamente un problema urbanístico, sino también un importante factor de exclusión social.

Solo cuando el problema quedó claramente definido iniciamos la construcción del árbol de objetivos. El cambio de perspectiva fue inmediato.

Cada dificultad dejó de contemplarse como una realidad inmutable para convertirse en un desafío susceptible de ser transformado. La eliminación de las barreras arquitectónicas pasó a formularse como la creación de espacios públicos plenamente accesibles; la exclusión dio paso a la inclusión y a la participación ciudadana; la dependencia comenzó a entenderse como la posibilidad de favorecer una mayor autonomía personal, y la ciudad dejó de percibirse como un escenario sobre el que únicamente se transita para convertirse en un espacio colectivo que todos podemos mejorar mediante nuestro compromiso y nuestra participación. Fue entonces cuando comprendieron que intervenir socialmente no consiste únicamente en señalar aquello que funciona mal, sino en ser capaces de imaginar una realidad diferente y diseñar un camino coherente para hacerla posible.

Aquella transformación no fue únicamente metodológica. Fue, sobre todo, un proceso educativo. Sin apenas darse cuenta, los jóvenes dejaron de observar la realidad como meros espectadores para empezar a analizarla como ciudadanos críticos y comprometidos. Aprendieron que detrás de cada problema existen causas que pueden investigarse, consecuencias que deben comprenderse y objetivos que orientan la acción.

En definitiva, descubrieron que la intervención social comienza mucho antes de ejecutar una actividad: empieza en el momento en que aprendemos a mirar la realidad con otros ojos.Aprender a mirar

Tras el recorrido elaboramos el árbol de problemas.

Lo que aprendí como educador

Después de muchos años trabajando en intervención social sigo pensando que las mejores herramientas no son aquellas que producen los documentos más elaborados, sino las que consiguen transformar la manera de pensar de las personas.

  • El árbol de objetivos pertenece a ese reducido grupo.
  • No es únicamente una técnica de planificación.
  • Es una herramienta para educar la mirada.
  • Cuando un adolescente deja de preguntar «¿qué está mal?» y empieza a preguntarse «¿cómo podría ser diferente?», ha dado un paso enorme hacia la participación social responsable.

Y ese aprendizaje permanecerá mucho después de haber olvidado el nombre de la metodología.

Una metodología respaldada por la evidencia

El árbol de objetivos forma parte del Enfoque del Marco Lógico, ampliamente utilizado por la Comisión Europea, Naciones Unidas, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y numerosas organizaciones sociales para el diseño, seguimiento y evaluación de proyectos.

Autores como Paulo Freire defendieron que la educación debía ayudar a las personas a leer críticamente la realidad para transformarla, mientras que Robert Chambers insistió en que las soluciones solo son sostenibles cuando nacen de la participación de quienes viven los problemas.

Desde otra perspectiva, Ortegón, Pacheco y Prieto (CEPAL, 2005) destacan que transformar un árbol de problemas en un árbol de objetivos permite construir una lógica coherente de intervención, facilitando la planificación de acciones, la definición de indicadores y la evaluación de resultados.

En el fondo, todas estas aportaciones comparten una misma idea: intervenir socialmente no consiste únicamente en resolver dificultades, sino en construir oportunidades.

Una reflexión final

  • Aquella tarde no desapareció ninguna barrera arquitectónica de la ciudad.
  • Los bordillos continuaban donde estaban.
  • Los escalones seguían dificultando el acceso a algunos edificios.
  • Nada había cambiado aparentemente.
  • Y, sin embargo, algo sí había cambiado.
  • Los chicos ya no caminaban por las calles de la misma manera.
  • Habían aprendido a mirar.
  • Y quizá esa sea la primera condición para transformar cualquier realidad.

Bibliografía

  • Comisión Europea. Project Cycle Management Guidelines. Oficina de Publicaciones de la Unión Europea.
  • Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.
  • Naciones Unidas (2015). Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
  • Ortegón, E., Pacheco, J. F. y Prieto, A. (2005). Metodología del marco lógico para la planificación, el seguimiento y la evaluación de proyectos y programas. CEPAL.
  • Chambers, R. (1997). Whose Reality Counts? Putting the First Last. Intermediate Technology Publications.

Publicado en: Educación social, Intervención con menores, Proyectos de intervención Etiquetado como: Educación social, Proyectos de intervención

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