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El diario de Po

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Educación Social y Desarrollo Sostenible

Educación Social y Desarrollo Sostenible

Caso 005 · El otro que todavía no conozco

3 de octubre de 2026 · José Poveda · 9 min de lectura

LABORATORIO · CASO 005

¿Qué intervención educativa puede comenzar a construirse a partir de una expresión discriminatoria?


Este caso está inspirado en una experiencia profesional real. Se han omitido o modificado circunstancias y datos que pudieran permitir identificar a las personas implicadas.

01 · La situación

Un adolescente de unos dieciséis años acaba de ingresar en un centro de protección. La separación de su entorno y la nueva situación le resultan difíciles de comprender. Durante los primeros días se muestra retraído, triste y desorientado. Habla poco, evita relacionarse y todavía no ha construido ningún vínculo significativo con los profesionales ni con los demás jóvenes.

Se te asigna como educador o educadora de referencia.

Durante las primeras semanas, a medida que comienza a comunicarse, aparecen también algunas de las ideas con las que interpreta el mundo. Expresa un fuerte rechazo hacia determinados colectivos, especialmente hacia personas inmigrantes de origen marroquí y hacia personas gitanas. Algunas de sus afirmaciones son abiertamente despectivas y excluyentes.

La situación tiene una dificultad añadida: en el centro conviven jóvenes pertenecientes precisamente a algunos de esos colectivos.

El equipo debe proteger el derecho de todos ellos a vivir en un espacio seguro y respetuoso. Pero también tiene delante a un adolescente que acaba de ingresar en el sistema de protección, se encuentra emocionalmente desorientado y todavía está construyendo su relación con los profesionales.

La pregunta no es solamente cómo detener una expresión discriminatoria.

La pregunta es qué intervención educativa puede comenzar a construirse a partir de ahí.

¿POR DÓNDE EMPIEZAS?

02 · Hechos, interpretaciones y supuestos

Detengámonos.

Antes de decidir qué hacer, conviene separar tres cosas que en la práctica se mezclan con enorme facilidad:

  • Hechos. Lo que sabemos realmente de la situación: lo que se ha observado, dicho o hecho, sin añadir explicaciones.
  • Interpretaciones. Las explicaciones que podemos estar construyendo sobre el adolescente y sobre sus ideas.
  • Supuestos. Aquello que creemos saber, pero que todavía necesitaríamos explorar.

Un ejemplo de cada tipo, solo para entender el ejercicio:

  • Un hecho: «Ha ingresado hace pocas semanas y habla poco con los demás».
  • Una interpretación: «Está intentando hacerse respetar».
  • Un supuesto: «Sabe perfectamente el daño que causan sus palabras».

Fíjate en que una misma realidad puede formularse de maneras muy distintas. «Es racista» y «ha hecho afirmaciones despectivas sobre determinados colectivos» no describen exactamente lo mismo. Una frase nombra a una persona; la otra, una conducta.

Ahora te toca a ti. Antes de seguir leyendo, escribe, en la ficha de trabajo o en una hoja aparte:

  • ¿Qué sabes realmente de esta situación?
  • ¿Qué explicaciones estás construyendo sobre el adolescente y sobre sus ideas?
  • ¿Qué estás dando por cierto sin haberlo comprobado?
  • ¿Qué información te falta?

¿Cuánto de lo que ya piensas sobre él es un hecho y cuánto es una interpretación?

03 · Primer dilema: el comentario

Pasan los días. Una tarde, en una zona común y delante de otros jóvenes, el adolescente hace un comentario claramente discriminatorio sobre uno de los colectivos que rechaza. Alguno de los presentes pertenece a ese colectivo o puede sentirse directamente aludido.

Estás cerca. Lo has oído. Los demás también.

¿Qué haces en ese momento?

Antes de responder, analiza qué está en juego. Tu decisión afecta, al menos, a estas dimensiones:

  • la protección de la persona o del grupo al que se dirige el comentario;
  • el establecimiento de límites;
  • el mantenimiento de la relación educativa;
  • la diferencia entre confrontar una conducta y rechazar a la persona;
  • la intervención inmediata frente al trabajo educativo posterior;
  • las posibles consecuencias de ignorar, sancionar o confrontar públicamente.

No existe una única respuesta correcta. Ignorar, sancionar, confrontar delante de todos, intervenir de otra manera o esperar para hablar con él más tarde: cada opción protege algo y pone algo en riesgo.

Elige qué harías y escribe qué protege tu decisión, qué deja sin proteger y qué consecuencias podría tener.

¿Es posible atender a la vez a todas estas dimensiones? ¿Cuál no estás dispuesto a sacrificar?

04 · Segundo dilema: ¿cambiar sus ideas?

En una reunión de equipo, alguien plantea una pregunta que no tiene una respuesta evidente:

¿Debe el educador intentar cambiar las ideas del adolescente?

Para pensarlo, conviene distinguir cosas que a veces se confunden:

  • adoctrinar;
  • permanecer neutral ante la discriminación;
  • educar en derechos y convivencia;
  • favorecer el pensamiento crítico;
  • establecer límites ante conductas que dañan a otras personas.

¿En qué se parecen y en qué se diferencian? ¿Cuáles forman parte de la tarea de un educador social y cuáles no? ¿Dónde sitúas la frontera entre educar y adoctrinar?

No se trata de decidir qué ideas son aceptables en un debate político. Se trata de pensar qué le corresponde a una intervención socioeducativa cuando hay personas concretas que conviven y cuyos derechos deben estar garantizados. Los de quienes reciben el rechazo y también los del propio adolescente.

Escribe tu posición con tus propias palabras. Después, comprueba si cambia cuando piensas primero en las personas a las que se dirige el rechazo y luego en el propio adolescente.

05 · Tercer dilema: la convivencia

El adolescente comparte cada día espacios cotidianos —el comedor, las rutinas, el tiempo libre— con jóvenes pertenecientes a algunos de los colectivos que inicialmente rechaza.

¿Qué puede aportar la convivencia?

Analiza tanto las posibilidades como los riesgos.

No debemos suponer que poner juntas a personas diferentes elimina automáticamente los prejuicios. A veces la convivencia los cuestiona. Otras veces los refuerza, genera nuevos conflictos o expone a alguien a un daño que nadie había previsto.

Hay además otra cuestión. Los jóvenes que pertenecen a esos colectivos también están en el centro porque necesitan protección. ¿Qué se les está pidiendo, aunque nadie lo diga? ¿Es justo que carguen con la tarea de desmontar los prejuicios de otro?

¿Qué condiciones educativas deberían existir para que la convivencia pueda convertirse en una experiencia de aprendizaje?

Piensa en lo que haría el equipo antes, durante y después de un conflicto, y en cómo se protegería a todas las personas implicadas.

06 · Cuarto dilema: las etiquetas

Hay algo más que complica la escena. El adolescente juzga a otras personas mediante etiquetas. Pero él mismo pertenece ahora a un colectivo que también suele ser etiquetado socialmente: «menor de protección», «chico de centro», «conflictivo».

¿Puede utilizarse esta experiencia para favorecer la empatía sin instrumentalizar su sufrimiento?

¿Qué diferencia existe entre ayudarle a establecer esa conexión y utilizar su propia situación para darle una lección moral?

Piensa en cómo lo harías, y también en cómo podría vivirlo él: ¿como una invitación a comprender o como un reproche?

07 · Tu decisión profesional

Ha llegado el momento de construir tu propuesta de intervención. No tiene que ser perfecta ni definitiva. Tiene que estar razonada.

Responde, al menos, a estas cuestiones:

  1. ¿Qué atenderías primero?
  2. ¿Qué objetivos establecerías a corto plazo?
  3. ¿Qué papel tendría el vínculo educativo?
  4. ¿Qué límites establecerías ante expresiones discriminatorias?
  5. ¿Qué trabajarías individualmente con el adolescente?
  6. ¿Qué podría trabajarse mediante la convivencia y el grupo?
  7. ¿Qué situaciones evitarías?
  8. ¿Cómo sabrías si se están produciendo cambios?
  9. ¿Qué indicadores observarías?
  10. ¿Qué riesgos tendría tu propia intervención?

Puedes trabajarlo individualmente, en pequeños grupos o en el aula con la ficha de trabajo descargable que encontrarás más abajo.

08 · ¿Qué llevamos nosotros a la intervención?

¿QUÉ LLEVAMOS NOSOTROS A LA INTERVENCIÓN?

Antes de cerrar tu propuesta, vuelve la mirada hacia ti. Pregúntate:

  • ¿Qué prejuicios propios aparecen cuando lees este caso?
  • ¿Qué reacciones emocionales te provocan determinadas ideas y qué haces con ellas?
  • ¿Sientes la tentación de imponer tu visión del mundo?
  • ¿Podrías llegar a etiquetar al adolescente como «racista» y dejar de verlo como persona?
  • ¿Cuál es la diferencia entre comprender una idea y justificarla?
  • ¿Cómo mantienes, a la vez, el vínculo y los límites?

MATERIAL DESCARGABLE

TRABAJA ESTE CASO EN EL AULA

Puedes descargar la ficha de trabajo preparada para analizar la situación por escrito, individualmente, en pequeños grupos o en el aula.

FICHA DE TRABAJO · CASO 005

Un recorrido por escrito para leer la situación, separar hechos, interpretaciones y supuestos, decidir, contrastar y revisar la propia mirada.

Descargar ficha de trabajo · PDF


Lo que ocurrió

Este apartado cuenta cómo evolucionó la situación real que inspiró el caso. No es necesario leerlo para trabajar el caso, y conviene abrirlo solo después de haber completado tu propio análisis.

Mostrar «Lo que ocurrió» (léelo solo después de trabajar el caso)

Con el tiempo, el adolescente fue hablando más. Y, progresivamente, comenzó a relacionarse de otra manera con compañeros pertenecientes a los colectivos que inicialmente rechazaba.

No hubo un momento concreto en el que todo cambiara. Tampoco puede afirmarse que exista una relación causal sencilla entre lo que hicieron los profesionales y lo que ocurrió: el vínculo, los límites, el paso del tiempo, la vida cotidiana compartida y las propias decisiones del adolescente se entrelazaron de una manera imposible de separar del todo.

Antes de marcharse del centro, uno de los jóvenes marroquíes con los que había convivido le regaló una chilaba.

El adolescente se la puso.

Y la llevó con orgullo.

Este gesto no demuestra que todos sus prejuicios hubieran desaparecido ni permite atribuir el cambio exclusivamente a la intervención profesional. Fue, simplemente, un gesto. Pero puede servir como punto de partida para una última reflexión.

¿Qué pudo haber ocurrido entre la etiqueta inicial y ese gesto?

Vuelve a tu propuesta de intervención. ¿Hay algo que no habías considerado? ¿Qué parte de lo que ocurrió depende de lo que hace un profesional y qué parte no?

Para seguir pensando

  • La relación educativa en Educación Social: acompañar sin sustituir
  • Antes de diseñar una campaña: migraciones y convivencia desde la Educación Social (I)

Este caso está inspirado en una experiencia profesional real narrada en El Diario de Po: La chilaba. Si todavía no has trabajado el caso, te recomendamos hacerlo antes de leer la experiencia completa.


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Publicado en: Laboratorio de Educación Social Etiquetado como: Acompañamiento, Convivencia, Diversidad, Empatía

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